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El abogado, la escritura y la lectura.

Para comenzar estas líneas diremos que el abogado debe de ser un amante de la lectura, aquella persona que pretenda dedicarse a la abogacía y no sea gustoso de la lectura deberá dejar la carrera cuanto antes. La lectura es parte primordial de la abogacía, se trata de leer leyes, carpetas de investigaciones, expedientes y libros especializados en cada una de las ramas del derecho. Relacionado a la lectura se encuentra la comprensión. La mayoría de los abogados saben leer e incluso si hacemos una encuesta muchos dirán que aman la lectura, pero ¿Saben realmente comprender? El gran problema no es la lectura sino el entendimiento de esta.


Ahora que escribo estas líneas recuerdo una frase que leí mientras mi dedo índice tocaba la pantalla del celular, en la aplicación Twitter, sin menos preciar al autor de esa frase, en un intento por recordarla a la perfección diré que “la lectura es un placer, la escritura una tortura” y es que si nos referimos a la escritura son pocas las personas que nacieron con el don. La escritura es como las matemáticas, algunos son buenos para los números desde nacimiento, otros con el transcurso de los años aprenden y dominan ese arte, y otros tantos, de plano no sirven para sumar y restar. Lo mismo pasa con la escritura, algunos traen el don, otros conforme se nutren de aprendizajes desarrollan la capacidad; y numerosos, o no nacen o no les interesa desarrollarlo.


La escritura es pieza fundamental de los abogados. Argumentar, saber expresarse en términos concisos, claros y adecuados es la clave para hacerle llegar al juzgador lo que se pretende en el litigio. Si bien es cierto que la implementación de los juicios orales vino a dar una nueva cara a los procesos, la realidad es que aún se conservan muchas prácticas de la forma escrita. Ejemplo de ello es el artículo 334 del código nacional de procedimientos penales, en su párrafo dos, expresamente se refiere a la práctica escrita “Esta etapa se compondrá de dos fases, una escrita y otra oral. La fase escrita iniciará con el escrito de acusación que formule el Ministerio Público y comprenderá todos los actos previos a la celebración de la audiencia intermedia. La segunda fase dará inicio con la celebración de la audiencia intermedia y culminará con el dictado del auto de apertura a juicio”.


En conclusión, la escritura y la lectura son piezas fundamentales para el desarrollo de la carrera del abogado. Practiquemos colegas, no solo con el lenguaje jurídico sino con algún tema que nos llame la atención, poesía, drama, cuentos, novelas, teatro etc. En lo personal, en mi faceta de escritor amateur he incursionado en poesía y novela. A Continuación, comparto algo de mi sentir:



Lunares

A veces... A veces de madrugada pronunció tu nombre, entre sueños te veo, despierto y te busco.


No te encuentro en poemas, canciones o flores. Recurro a la inmensidad del cielo, al abrazo lúgubre de la noche ¡Ahí estás!


Tu rostro, el cielo, tus lunares, las estrellas, metáfora... Metáfora más perfecta para mi amor no pude encontrar.


Camino bajo el cielo estrellado, no hay nubes, el viento amigable soplo; la noche solo se sustancia con la luminosidad de las estrellas... De tus lunares.


Y la luna pasa desapercibida, taciturna, apagada; solo atestigua mi amor ígneo por la composición de las estrellas en contestaciones.


Constelaciones, piezas musicales, osa mayor, osa menor, ave fénix, león menor ¡Todas! Clásicos musicales, vibran mis nervios auditivos. Ven; vibra, y condúceme al éxtasis.


La noche no es larga, por desgracia dura lo mismo que el día ¡Lástima! Por qué soy animal nocturno, lobo enamorado de las constelaciones, enamorado de tus lunares.



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